La historia nos ha enseñado muchas ocasiones, por no decir
infinitas, que un movimiento ciudadano puede causar cosas grandes.
El pueblo de Francia se hartó de la opulencia de sus reyes y
guiados por los ideales de los Ilustradores, decidieron poner orden en 1789. El
resultado: La Revolución Francesa.
Lo mismo pasó en América Latina años después, al estar
hartos de la forma de gobierno.
En el siglo XX, México inició la Revolución con una idea:
“Sufragio efectivo, no reelección”. Un movimiento ciudadano liderado por
Francisco I. Madero, que, junto con ciudadanos hartos de la dictadura de Don
Porfirio Díaz, decidieron cambiar las cosas.
